caída pelo covid

Caída de pelo y Covid

En los últimos meses muchos dermatólogos han informado de un aumento de pacientes que sufren caída de cabello, síntoma que atribuyen a un nivel de ansiedad sin precedentes causado por la pandemia de COVID-19.

Han circulado muchos testimonios de personas que han empezado a notar caída de pelo, según ellos, a consecuencia del covid. Pero, no solo los positivos en covid han notado esto, también hay muchos casos en los que el estrés y la incertidumbre de la pandemia han sido las causas de la caída de pelo.

Está claro que todo está relacionado con esta pandemia pero, ¿qué ocurre exactamente?

¿Cuales son las causas de la caida de pelo?

Según algunos expertos, se trata de una caída temporal del pelo debido a un shock en el sistema. Esto suele pasar también en los postpartos y en la menopausia a causa de los cambios hormonales en las mujeres, con la diferencia de que esta afección "no discrimina”, puede verse en todos los géneros, etnias, tipos de piel y texturas de cabello.

Para algunos, es la consecuencia de contraer coronavirus inmunitario, para otros es el trauma psicológico de la pandemia, ya sea el aislamiento social y la depresión o la ansiedad que supone intentar compaginar el trabajo desde casa con la educación de los hijos.

También se cree que una de los desencadenantes es el cambio de nuestros hábitos cotidianos, como por ejemplo los cambios en la dieta, falta de ejercicio o la privación de nuestros hobbies o formas que utiliza cada uno para deshacerse de la tensión del día a día.

Todavía no se sabe muy bien si la causa de la caída del pelo por covid está relacionada con el virus en sí o con el abrumador estrés que supone para muchos esta situación.

Caída de pelo y estrés

¿Qué provoca caída de cabello? y más aún ¿qué tiene que ver la pandemia en todo esto?

Cuando nos enfrentamos a un factor de estrés físico o emocional importante, el cuerpo responde empujando más pelos de lo habitual a la fase telógena (es la fase final del ciclo de vida del cabello), o de reposo del ciclo capilar. Con el tiempo, esto hace que dejen de crecer y, meses después, se caigan simultáneamente.

Lo bueno es que normalmente, una vez mitigado el factor estresante, la caída suele durar de tres a seis meses, según el ciclo capilar de cada persona.

La progresión típica del efluvio telógeno es algo así: El pelo empieza a caer entre semanas y meses después del factor estresante, la muda dura unos tres meses, notarás que la caída se ralentiza y, a partir de ese momento, empezarás a notar un nuevo crecimiento: los pelos están volviendo a la fase anágena (o de crecimiento activo). Es un proceso lento que puede durar hasta un año.

No se entiende muy bien por qué se produce este cambio, pero es probable que se deba a que el estrés interfiere en la capacidad de los folículos para funcionar de forma óptima. Lo cual tiene sentido si pensamos en los fundamentos de la respuesta humana de lucha o huida, en momentos de estrés, las hormonas cortisol y adrenalina activan nuestro mecanismo primario de supervivencia, desencadenando una cadena de reacciones fisiológicas diseñadas para ayudarnos a hacer frente a la amenaza inminente.

El flujo sanguíneo que llega a la piel y a las partes distales del cuerpo se reduce y se desvía hacia los músculos, el cerebro, los pulmones y el corazón. Básicamente, el cuerpo trata de preservar los recursos para los órganos vitales y las funciones esenciales, y el pelo se considera un apéndice, no una prioridad.

Normalmente el 90 por ciento de nuestro cuero cabelludo está en la fase de crecimiento (anágena) y el 10 por ciento en la fase telógena, pero cuando se produce el efluvio telógeno, más del 20 por ciento de los cabellos entran en modo telógeno. Para mucha gente, puede ser el 50 por ciento.

Segun los dermatólogos, lo que más han visto durante la pandemia ha sido el efluvio telógeno pero también están aumentando otros tipos de pérdida de cabello, como la alopecia areata.

Esta es una enfermedad autoinmune donde las células del sistema inmunitario atacan los folículos pilosos y puede ser provocado por una ansiedad extrema. En este caso los momentos iniciales de pérdida de cabello y los aumentos repentinos de la caída suelen producirse tras periodos de estrés, por eso se están viendo tantos casos este último año.

Cuándo y por qué acudir al dermatólogo por la caída del cabello

Dado que el efluvio telógeno es una afección temporal, que se resuelve por sí sola una vez que se controla el estrés y la ansiedad, los médicos suelen tranquilizar a los pacientes y recomendarles tranquilidad y una rutina sana. Aunque hay casos en los que siendo la pandemia el factor desencadenante, el periodo de estrés se alarga y la caída del cabello no desaparece, por lo que lo ideal es ponerse en manos de profesionales, tanto dermatólogo como psicólogo, ya que el desencadenante es el estrés


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