aceptar la edad

Empieza a medir tu vida en historias, no en años - acepta el envejecimiento

Hola querido lector.

Me llamo Francisco y ya que estamos en plenas navidades y a punto de terminar este extraño año, me gustaría compartir contigo una de las reflexiones más importantes a las que he llegado.

Siempre he luchado contra e la idea de cumplir años. Puede ser, que durante un largo período de tiempo, siempre fui "el más joven" en hacer X. “No importa" me decía a mí mismo, "soy el gerente más joven". "El empleado más joven". "El más joven". Mi edad era mi medida numérica del éxito.

Por supuesto, llego un punto que dejé de ser el joven, me hice mayor.

Nuestra generación ha crecido bajo la presión de las listas de Forbes “30 under 30”.

¿Pero por qué permitimos que nuestra edad, (un número, igual que tu talla de zapatos o de ropa) defina quiénes somos?

Porque yo, como tú, no tengo mi edad. Yo soy las canciones que me encantan, los libros en los que me pierdo, los artículos que me maravillan, los lugares que he elegido para viajar, los amigos que tengo la suerte de tener y todas las pequeñas cosas y experiencias que conforman lo que soy. Seré todas estas cosas a los 24, 46 y 79 años.

Si lo piensas, nuestra edad es quizás lo más aburrido de nosotros.

Algunas personas son almas viejas a los 18, otras son desesperadamente jóvenes a los 90. El tiempo es un concepto que los humanos hemos creado.

Envejecer se trata de conocerse mejor a uno mismo. Hacer de ti la prioridad. Descubrir un poco más de ti cada día.

Así que tiremos el libro de reglas, descartemos las revistas y rechacemos los ideales que nos dicen que envejecer es algo negativo. Dejemos de encogernos ante los hitos de los 30, 40, 50 y 80, y celebremos el hecho de que estamos sanos. Envejecer es un privilegio que se les niega a muchos.

Dejemos de aferrarnos a nuestra juventud como si fuera arena que se desliza entre nuestros dedos, y dejémosla ir, pero sintiendo cada grano que pasa. Ser joven, en realidad, no es tan genial de todos modos. ¿Querrías honestamente ser tan ingenuo, estar tan perdido y desorientado otra vez?

Brindemos por medir tu vida en historias, en vez de en años. En lugar de pensar en todas las cosas que extrañas de tu pasado, concéntrate en las cosas que te esperan. Cada año que pasa no es una juventud perdida, sino una nueva etapa con sinfín de oportunidades.

Nunca es demasiado tarde para empezar a celebrar tu vida, con sus líneas de expresión y todo eso.

Hoy, que el nuevo año se acerca, lo recibiré con los brazos abiertos.